Educación

  1. Gasto en Educación como porcentaje del Presupuesto General de la República (PGR) y del Presupuesto Total del Gobierno (PTG)
  2. Presupuesto del MINED como porcentaje del PGR y Presupuesto Total del Gobierno
  3. Gasto en Educación como porcentaje del Gasto Social
  4. Presupuesto en Educación como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB)
  5. Presupuesto del MINED
  6. Presupuesto del MINED por nivel educativo
  7. Gasto per cápita por niveles educativos
  8. Presupuesto asignado por el MINED para la construcción, rehabilitación y equipamiento de centros escolares por nivel educativo
  9. Presupuesto MINED por tipo de Gasto (Capital y Corriente)

1. Gasto en Educación como porcentaje del Presupuesto General de la República (PGR) y del Presupuesto Total del Gobierno (PTG)

En Nicaragua, las entidades públicas que reciben presupuesto para el ejercicio de funciones educativas son: el Ministerio de Educación (MINED) encargado de la educación básica y media; las universidades que ofrecen educación superior; el Instituto Nacional Tecnológico, que atiende educación técnica; y en menor escala, la Presidencia de la República, Ministerio de Gobernación y Ministerio del Trabajo, quienes ejecutan programas vinculados al apoyo a familias de escasos recursos con materiales escolares y becas, educación no formal y erradicación del trabajo infantil, entre otros.

Del 2005 al 2014, el gasto en educación como porcentaje del PGR ha presentado tendencias fluctuantes a excepción de los últimos cuatro años que ha venido evolucionado gradualmente a un ritmo de crecimiento anual menor al uno por ciento.

Por su parte, el Presupuesto Total del Gobierno comprende las partidas presupuestarias consignadas a los ministerios que están bajo el alero del Poder Ejecutivo, además de las entidades autónomas; se excluyen los restantes poderes del Estado (Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia y Consejo Supremo Electoral); contemplados en el PGR.

El Gasto en Educación como porcentaje del GTG presenta igual comportamiento, evidenciándose una tendencia creciente en los últimos cuatro años, al pasar de 23.5% al 25.2% en el 2009. De estos porcentajes, las entidades más representativas son el Ministerio de Educación, cuyo promedio anual equivale aproximadamente al 67.9% del presupuesto total destinado a educación y Asignaciones a Entes Descentralizados y otras Instituciones (promedio anual del 30.4%) que corresponde a las transferencias a educación superior, colegios de educación básica y media subvencionados, y educación técnica, entre otros.

Aunque en términos absolutos el presupuesto destinado a educación presenta dinámicas crecientes, aún se requieren de aumentos progresivos suficientes que estén orientados a garantizar el acceso, cobertura, equidad y calidad del sistema educativo público, principalmente en las zonas urbanas marginales, zonas rurales y las regiones autónomas del Caribe, donde la infraestructura y personal docente son insuficientes para cubrir la demanda de la población en edades escolares.

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2. Presupuesto del MINED como porcentaje del PGR y Presupuesto Total del Gobierno

El Presupuesto del MINED como porcentaje del PGR y PTG presenta el mismo comportamiento observado en las consignaciones presupuestarias orientadas a la educación pública. Este fenómeno está asociado, al hecho que durante la distribución del presupuesto para educación pública en las distintas casas de enseñanza públicas, el

aumento o disminución presupuestal en términos de porcentaje es igual en cada entidad.

Entre el 2005 al 2014 el presupuesto del MINED como porcentaje del PGR y PTG ha evolucionado a un ritmo de crecimiento anual inferior al 1.0%. Al 2014 el presupuesto del MINED representa menos del 17.3% del presupuesto total destinado al Poder Ejecutivo.

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3. Gasto en Educación como porcentaje del Gasto Social

El Gasto Social comprende cinco funciones sociales: a). Gasto en Educación, b). Gasto en Salud, c). Servicios Sociales y Asistencia Social, d). Vivienda y Servicios Comunitarios, y e). Servicios Recreativos, Culturales y Religiosos.

Del 2005 al 2014, el Gasto en Educación ha representado la mayor proporción del Gasto Social con un promedio anual equivalente al 42.6%; seguido por el Gasto en Salud con un 30.5%; el Gasto en Vivienda y Servicios Comunitarios (17.8% anual).
En cambio, el Gasto en Servicios Sociales y Asistencia Social y Servicios Recreativos, Religiosos y Culturales tuvieron promedios anuales por el orden del 7.7% y 1.4%, respectivamente.

 

 

Del Gasto en Educación, el MINED es la entidad con mayores asignaciones presupuestarias, seguida por Asignaciones y Subvenciones a Entes Descentralizados y Otras Instituciones, y en menor escala, los Ministerios del Trabajo, MIFAM, Adolescencia y Niñez y la Presidencia de la República.

 

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4. Presupuesto en Educación como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB)

En los últimos años, el Gasto en Educación como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) no registra variaciones significativas, manteniéndose en 4.3% en 2014. El aumento del Gasto en Educación como porcentaje del PIB en el 2009 es el resultado, entre otras cosas, de la desaceleración económica que se experimentó producto de la crisis económica mundial y no a un incremento en los recursos destinados por el Estado para el sector educación, mientras que la caída presentada en el período 2011-2014 obedece a la actualización de las cuentas nacionales por parte del Banco Central de Nicaragua[1]. El presupuesto del MINED como porcentaje del PIB presenta igual comportamiento, calculándose para el 2014 en 2.8%.

Aunque nuestra Constitución Política en su artículo 121 establece que la educación básica y media es obligatoria y gratuita ¾siendo esta última solamente gratuita¾ los recursos asignados al MINED no han superado el 2.8%.

En el 2006, las estimaciones del MINED para el cumplimiento de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM 2) y las metas nacionales relacionadas a educación básica, señalaban que su presupuesto debería alcanzar al menos un monto promedio anual equivalente al 4.7% del PIB[2]. Las nuevas estimaciones del MINED realizadas en el 2010, revelan que para alcanzar el ODM en educación, se requiere un presupuesto anual no inferior al 6%[3]. Dado que las erogaciones en este ministerio se han mantenido prácticamente inamovibles en los últimos años, todo hace indicar que a medida que nos acercamos al 2015, las asignaciones presupuestarias necesitarían incrementar cada vez más con relación a los años anteriores.

Por otro lado, el presupuesto destinado a educación superior y técnica como porcentaje del PIB durante el período 2005-2014, se ha mantenido casi invariable, cuyo promedio anual ha sido 1.4% y 0.2%, respectivamente.

Al comparar el Gasto en Educación como porcentaje del PIB que destinan países con ingresos similares por habitante al nuestro hace cinco años, vemos que, Bolivia invirtió en 2007 un promedio anual del 6.4% su PIB. En cambio, Honduras, catalogado como el tercer país más pobre de Latinoamérica, en ese mismo período destinó un promedio anual del 7.6% del PIB[4].

Lo anterior evidencia que la prioridad relativa que se asigna al gasto público en educación no está determinada por el nivel del ingreso por habitante, sino que depende de la voluntad política que los gobiernos otorguen a la educación en cada país; aunque ciertamente el nivel de recursos que puedan canalizar.

 


[1] El PIB es utilizado como una medida indicativa de la riqueza generada por un país durante un período de tiempo (un año, un trimestre, u otra medida de tiempo); sin embargo, no mide la riqueza total con que cuenta el país. En septiembre de 2012, el Banco Central de Nicaragua realizó una actualización del sistema de cuentas nacionales.

A partir del 20 de septiembre del presente año, Nicaragua dejó atrás la contabilidad social con año base de 1994 y ahora tiene un nuevo sistema con año base 2006, el cual refleja un PIB mayor que el calculado con el sistema contable anterior (un 30% más). Sin embargo este recalculo no significan que estemos peor o mejor, sino que permite saber con exactitud cuánto produce el país, y con ello, que se tomen mejores decisiones a nivel gubernamental y del sector privado.

Al realizar el cálculo del presupuesto del MINED como % del nuevo PIB representa el 2.8%, mientras que con el PIB anterior equivalía al 3.7%.

[2] Tomado de Gasto en América Latina, CEPAL, 2010.

[3]Nicaragua: Los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” (ODM) y el Programa con el FMI, Adolfo Acevedo Volg, Pág. 8.

[4] “PIB para educación en desplome gradual” Adolfo Acevedo Volg. Octubre, 2009.


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5. Presupuesto del MINED

La inversión en educación contribuye, a mediano y largo plazo, a reducir los niveles de pobreza, fomenta el crecimiento económico, además de cimentar las bases para mejorar las condiciones de vida de la población, reduciendo así las desigualdades sociales. La inequidad en el desarrollo y el aprendizaje temprano que acompañan a la pobreza conservan o elevan las desigualdades económicas y sociales. Allí radica la necesidad de aumentar el presupuesto para educación, principalmente educación básica y media, así como el uso eficiente de los mismos. Ambos factores constituyen condiciones indispensables para combatir la pobreza.

A pesar de los aumentos progresivos de las erogaciones destinadas al MINED durante el período 2005-2014, las mismas, no han sido lo suficientemente significativas para optimizar de alguna manera el desempeño e impacto de los principales indicadores que miden el esfuerzo gubernamental en función de mejorar las condiciones del sector educativo.

A continuación se elabora un breve análisis del presupuesto del MINED por Programa:

a).    Actividades Centrales: se encarga de brindar apoyo logístico y financiero a los programas más sustantivos del ministerio. Los recursos financieros asignados a Actividades Centrales como porcentaje del presupuesto del MINED, ha aumentado sustancialmente en los últimos años. Pasó del 3.3% en el 2005 al 13.6% en el 2012. Esto podría indicar que las autoridades del MINED están destinando mayores recursos financieros para el gasto burocrático central, lo que de alguna manera impacta en la estructura del gasto total de educación porque se reducen las asignaciones presupuestarias a los programas más sustantivos de educación básica y media que son esenciales para el desarrollo humano e intelectual de la población escolar.

Un elemento que podría justificar el incremento presupuestario registrado en el 2009 en “Actividades Centrales” ―representó el 15.9% del presupuesto total del MINED―, fue el traslado del Programa Integral de Nutrición Escolar (PINE) y el Programa de Servicios de Fortalecimiento Institucional para la Gestión del MINED (PASEN), que anteriormente estaban supeditados a Servicios Educativos. En el 2009, ambos programas representaron el 66.0% del presupuesto de Actividades Centrales, equivalente a US$19.15 millones.

b).    Otros Programas: las cifras presentadas durante el período analizado demuestran que programas como Educación Especial no ha registrado aumentos significativos en su presupuesto, el cual no supera los US$2.1 millones. Por la complejidad de la educación especial, es necesario destinar mayores recursos para que niñas, niños y adolescentes con dificultades o desventajas para aprender que requieren ayuda adicional puedan alcanzar su pleno desarrollo educativo.

Las partidas presupuestarias orientadas a Educación de Adultos presentan tendencias oscilantes, aunque las mismas han superado los US$7.4 millones en los dos últimos años. El esfuerzo gubernamental por reducir el analfabetismo, experimentó su máximo logro en el 2009, alcanzando una tasa del 7.5% a nivel nacional. No obstante, aún existen municipios, principalmente las regiones autónomas del Caribe y departamentos del centro y norte del país, donde la tasa de analfabetismo alcanza niveles superiores a los 24 puntos porcentuales[1].

De igual forma, el presupuesto destinado al Programa Capacitación y Formación de Docentes ha experimentado oscilaciones. Los años 2009, 2012 y 2014 registran los mayores montos que superan los US$ 7.1 millones. El incremento presupuestal muestra señales positivas que se está invirtiendo en la profesionalización del personal docente. No obstante, aún se requiere una mayor inversión, dado que las estadísticas oficiales evidencian que al 2010, el nivel de empirismo superaba el 20%. En educación primaria el nivel de empirismo supera el 20%, mientras que en secundaria se calcula en 31.3%.

El empirismo en los docentes es más evidente en las zonas rurales, donde se reflejan altos índices de pobreza y analfabetismo. Las causas del mismo están asociadas al déficit de docentes dados los pocos incentivos que la carrera magisterial presenta.


[1] Estadísticas de analfabetismo suministradas por la Oficina de Acceso a la Información, MINED, noviembre 2009.

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6. Presupuesto del MINED por nivel educativo

a).    Educación Primaria: tiene como finalidad educar integralmente a niños y niñas. Constituye el segundo nivel de educación básica con un período de aprendizaje de seis años. Las asignaciones presupuestarias a la enseñanza primaria representan anualmente, en promedio el 64.1% del presupuesto total del MINED.

Durante el período analizado, el presupuesto en educación primaria ha presentado tendencias crecientes. A partir de 2012 se observan los mayores aumentos, siendo en 2014 equivalente a US$221.0 millones.

Si bien, se registran niveles de crecimiento del presupuesto en primaria; el gobierno tiene todavía un reto importante si desea cumplir con la meta social de alcanzar la educación primaria universal para el 2015. Además hay que sumarle, que los principales indicadores que miden el desempeño e impacto de la educación básica no presentan grandes avances. Por ejemplo, la Tasa neta de escolaridad en primaria al 2012 se calcula en 93.3. Por su parte, el estudio “Completar la Escuela en Centroamérica: los desafíos pendientes” elaborado por UNICEF en 2013, señala que aproximadamente 618,127 niñas y niños tienen la edad para asistir a la escuela primaria, pero no lo hacen y 564,309 niñas y niños corren el riesgo de abandonar la escuela primaria.

b).   Educación Secundaria: constituye el tercer nivel de la educación básica y tiene una duración de cinco años. Ofrece a los estudiantes una formación científica, humanista y técnica, profundizando el aprendizaje adquirido en el nivel de educación primaria.

Del 2005 al 2015, el presupuesto en educación ha mejorado, calculándose en 2014 en US$63.7 millones. No obstante, en términos de porcentaje, las asignaciones presupuestarias a educación secundaria representan menos del 19% del presupuesto total del MINED.

Al igual que la enseñanza primaria, el presupuesto para educación secundaria también ha mejorado. Sin embargo, aún existen grandes desafíos en la enseñanza media. En 2012 se calcula Tasa neta de escolaridad en secundaria equivalente a 72.8. La exclusión escolar sigue afectando a gran parte de los adolescentes. El mismo estudio señalado en las páginas precedentes señala que cerca de 30,836 adolescentes tienen la edad para asistir a la escuela secundaria, pero no lo hacen y cerca de 159,309 adolescentes corren el riesgo de abandonar la escuela.

Otro indicador de igual relevancia que mide la permanencia de las niñas, niños y adolescentes en secundaria que no ha experimentado grandes avances; pasó de 84.4% en 2008 a 85.4% en 2012. Las principales causas de la deserción escolar están asociadas a las condiciones económicas de los estudiantes ―y sus familias―, quienes se ven obligados a abandonar el colegio para desarrollar actividades laborales y, por otra, por la falta de políticas educativas (mejores condiciones en infraestructura, calidad de los docentes, bajos salarios, etc.), que incentiven a los estudiantes a permanecer en las aulas de clase.

c).    Educación Preescolar: constituye el primer horizonte de la educación del individuo; atiende a niños y niñas menores de seis años. En los últimos cuatro años las asignaciones presupuestarias a educación preescolar han mejorado, calculándose en 2014 en US$16.4 millones. A pesar de los aumentos, el presupuesto en preescolar representa menos del 8.0% de lo asignado a primaria. En América Latina y el Caribe, el presupuesto público para educación preescolar representa en promedio el 14.0% del total destinado la enseñanza primaria[3].

Las bajas asignaciones presupuestarias con dificultad lograrán mejorar el comportamiento de los principales indicadores que miden el desempeño de la enseñanza preescolar. Si se toma en cuenta que al 2012, la Tasa neta de escolaridad en educación preescolar alcanzó el 53.3.

Una mayor inversión en educación preescolar lograría que más niños y niñas ingresaran al sistema educativo, facilitándoles el desarrollo de habilidades y destrezas, la seguridad emocional y la motivación hacia el aprendizaje.

Diversos estudios refieren que la educación preescolar marca la diferencia para los niños y niñas porque se traduce en un mejor rendimiento escolar, dado que a temprana edad se presentan las mejores condiciones de aprendizaje y en el que, el entorno social y cultural, así como también una adecuada estimulación cognitiva y socioemocional, resultan relevantes.

Las bajas asignaciones presupuestarias a educación básica y media dan como resultado que los principales indicadores que miden el desempeño e impacto de la educación se mantengan invariables y en otros casos desmejorados. Es necesario que las autoridades del MINED fortalezcan el seguimiento y monitoreo de estos indicadores, no basta con asignar mayores partidas presupuestarias, si las mismas no están acompañadas de mecanismos eficientes de control de gestión que midan la eficiencia, eficacia, calidad de los programas educativos, así como el uso transparente de los recursos invertidos por el Estado dirigidos a la población escolar.

Por otro lado, las autoridades gubernamentales deben trabajar en función de implementar políticas sociales complementarias encaminadas al fomento del empleo, sobre todo, en las zonas rurales con altos índices de pobreza y donde se registran los mayores niveles de deserción escolar, ya que muchos niños, niñas y adolescentes se ven obligados a abandonar las aulas de clases para dedicarse a actividades laborales que les garanticen, en cierta medida, los recursos mínimos necesarios para su sobrevivencia y la de sus familias.

 


[1] Estadísticas proporcionadas por la Oficina de Acceso a la Información Pública, MINED, noviembre 2009.

[2] Estadísticas del MINED, 2009.

[3] La variación observada entre los países que oscilan entre el 1.0% (Bolivia) hasta el 37.0% (Guyana) es bastante marcada. En norte américa el gasto público promedio por estudiante de educación preescolar se aproxima al 70.0% del gasto destinado a educación primaria.

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7. Gasto per cápita por niveles educativos

El gasto per cápita se define como la proporción de recursos económicos que destina el MINED por alumno en cada nivel educativo (preescolar, primaria y secundaria). Del 2005 al 2014, este indicador muestra tendencias oscilantes. La inversión promedio por alumno de enseñanza preescolar alcanzó su punto máximo en el 2012 con US$29.3. En los siguientes años este indicador ha experimentado reducciones continuas hasta obtener US$8.0 en 2014.

Educación primaria presenta el mayor nivel de inversión por estudiante, aunque con la misma tendencia oscilante; pasó de US$97.5 en 2005 a US$239.1 en 2014. Nicaragua aún se encuentra rezagada en comparación con el resto de países centroamericanos. En el 2004, Honduras y El Salvador invertían en promedio US$300.00 por estudiante; en cambio, Costa Rica y Panamá superaban los US$1,000.00 por alumno de educación primaria anualmente[1].

La inversión promedio por alumno de educación secundaria presenta el mismo comportamiento, al pasar de US$41.3 en 2005, a US$193.5 en 2014. Aunque es necesaria una mayor inversión en educación primaria, la educación secundaria, por su naturaleza, nivel y complejidad requiere de mayores recursos para suplir los principales requerimientos que demanda este subsistema. En el 2013, la inversión promedio por alumno de la enseñanza secundaria representó menos de la mitad de lo invertido en un alumno de enseñanza primaria.

El Proyecto para la Educación en Nicaragua del Banco Mundial, señala que “Nicaragua es quizás el único país en el hemisferio donde los gastos por estudiante de secundaria son menos de la mitad de los gastos por estudiante de primaria”.

 


[1] “Mucho por hacer” (2007), Informe de Progreso Educativo para Centroamérica y República Dominicana, Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), Pág. 18.

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8. Presupuesto asignado por el MINED para la construcción, rehabilitación y equipamiento de centros escolares por nivel educativo.

El programa “Proyectos Centrales” es la dependencia encargada del seguimiento a los proyectos de inversión pública que ejecuta el MINED. Aunque existen otras dependencias que también se les asigna presupuesto para la ejecución de proyectos de inversión (por niveles educativos).

Del gasto de capital se desprenden la mayoría de los recursos financieros para el mejoramiento de la infraestructura escolar. Como se aprecia en el la Tabla No. 6, la inversión en infraestructura ha tenido comportamientos oscilantes. La mayoría de estos recursos están orientados al mejoramiento de la infraestructura escolar existente en primaria y muy poco, para la construcción nueva infraestructura. Del total invertido en infraestructura en primaria durante el período 2010-214, un 97.0% del presupuesto fue destinado al mejoramiento de la infraestructura equivalente a US$57.4 millones.

En educación secundaria la situación es similar. Durante ese mismo periodo se destinaron aproximadamente US$42.0 millones para el mejoramiento de la infraestructura existente en secundaria.

El panorama de la inversión en infraestructura educativa en Nicaragua ha venido mejorando en los últimos años. No obstante, muchas de las escuelas públicas no presentan buena infraestructura, la falta de agua potable, servicios higiénicos y pupitres, por mencionar algunos, figuran entre los principales problemas que enfrenta la población escolar. De acuerdo a cifras del MINED, en el 2007 existían alrededor de 27,854 aulas de clases a nivel nacional, de las cuales el 50% se encontraban en condiciones aceptables y el restante en regular y mal estado. Como se apreció en las tablas anteriores, las asignaciones presupuestarias para el mejoramiento de la infraestructura escolar se han disminuido.

Las limitaciones presupuestarias dificultan la ampliación de la capacidad instalada en las escuelas públicas. La falta de infraestructura obliga a las escuelas a aceptar más de 40 alumnos, violando así lo establecido en la Ley General de Educación (35 alumnos) y obligando a éstos a recibir sus clases en condiciones de hacinamiento.

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9. Presupuesto MINED por tipo de Gasto (Capital y Corriente)

El gráfico No. 6 demuestra que mientras el gasto corriente presenta una dinámica creciente, la inversión de capital ha descendido. Entre el 2005 y 2014, el gasto corriente ha experimentado un aumento considerable, alcanzando los US$ 315.2, lo anterior indica que se están destinando mayores recursos para gastos de la burocracia central; reduciendo las erogaciones para construcción, rehabilitación y equipamiento escolar necesarias para palear en cierta medida, las múltiples demandas de la población más vulnerable, sobre todo en aquellas escuelas cuyas capacidades instaladas sobrepasa el número de alumnos.

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