1. Matrículas por nivel educativo

Del 2005 al 2009, las matrículas por nivel educativo presentaron tendencias oscilantes. En educación preescolar, los años que registraron menor número de matrículas fueron el 2006 y 2009, cuyo porcentaje se redujo en un 4% y 1%, respectivamente. Por su parte, en la educación primaria se observan tendencias decrecientes durante el período 2005-2008 y un leve aumento en el 2009. En educación secundaria el panorama es igual de desalentador.

A pesar que la inversión en educación básica y media ha experimentado un ritmo creciente, al igual que población, aún muchos niñas, niños y adolescentes permanecen fuera del sistema educativo, generándose más desigualdades y mayores niveles de pobreza.
Ver gráfico No.8

Los esfuerzos gubernamentales realizados hasta el momento no son suficientes para lograr un consenso nacional sobre la importancia de la educación y los compromisos que los diferentes sectores de la sociedad deben asumir para impulsar acciones que en el mediano y largo plazo den los frutos que en materia educativa requieren las presentes y futuras generaciones. Subir

2. Proporción de estudiantes por sexo

Durante el período 2004-2008, la proporción de niños y niñas en educación primaria se ha mantenido relativamente constante. Las niñas pasaron de 48.6% en el 2004 a 48.4% en el 2008, y en cambio los niños de 51.4% a 51.6%.

En secundaria la proporción de niñas pasó de 52.6% en el 2004 a 52.5% en el 2008, mientras que en los niños pasó de 47.4% a 47.5%, dándose por tanto una variación poco significativa en el ciclo anual.

Por otro lado, se evidencia una mayor asistencia del sexo femenino en la enseñanza secundaria, lo cual es indisociable de la problemática económica en que viven la mayoria de las familias nicaragüenses. El hecho de que haya más niños en primaria y que luego ocurra lo contrario en secundaria, obedece a que al transcurrir los años, las familias se ven limitadas a mantener a sus hijos en las escuelas, y prefieren que éstos trabajen porque consideran que obtendrán mejores beneficios.

La situación económica de las familias principalmente de las zonas rurales obliga a éstas a subvalorar la educación. Según el informe publicado por el SITEAL, las familias deben esforzarse mucho para acompañar a sus hijos durante 10 o 12 años de escolarización7. “Las posibilidades de un niño o adolescente de asistir cada día a clases, aprovechar la experiencia educativa para crecer, acceder a los recursos materiales que requiere la escolarización, tener las condiciones adecuadas para realizar tareas fuera del hogar, hacer ejercicios matemáticos, estudiar, comprender textos o redactar las tareas requeridas, dependen en gran medida, del nivel de bienestar de sus familias”.Subir

7 La escuela y los adolescentes: Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina, SITEAL, 2009, Pág. 2.