1. Razón Alumno-Docente

Según estadísticas del MINED, la razón alumno por docente ha disminuido en los últimos años. Pasó de 36 en el 2004 a 29 en el 2008. Sin embargo, el avance en este indicador es cuestionable dado el déficit en infraestructura. Registros del MINED contabilizaba en el 2007 aproximadamente 27 mil aulas de clases en el país, estando el 50% de éstas se encontraban en regular y mal estado. Una insuficiente capacidad instalada obligaba las autoridades de los centros de enseñanza a impartir clases más de 40 alumnos por aula.

El déficit de personal docente es otra causa que evidencia lo controvertido de este indicador. La falta de profesores implica que algunos centros de enseñanza asignen mayor número de estudiantes por aula. A pesar del esfuerzo de diversos sectores y el apoyo internacional por mejorar la calidad de la educación en el país -la cual depende en gran medida del profesorado- el mismo no ha sido muy significativo considerando que en Nicaragua, al igual que la mayoría de los países subdesarrollados, los incentivos para los docentes son casi inexistentes, tienen remuneraciones salariales bajas y sus condiciones laborales no figuran entre las mejores para estimularlos. Subir

2. Docentes Graduados y Empíricos

Según la Ley General de Educación, para ejercer como docente de primaria en Nicaragua, se debe contar con el título de maestro de una escuela normal para docentes de preescolar y primaria. En cambio, para secundaria debe ser graduado de una carrera de Ciencias Básicas.

A pesar de ello, un alto porcentaje de docentes de educación básica y media ejercen las funciones sin contar con la acreditación correspondiente. Las estadísticas oficiales evidencian que en el 2004 un 38.8% de los profesores no eran titulados y, al 2007, este porcentaje apenas disminuyó en 1.8 puntos porcentuales.

El problema es particularmente agudo en preescolar y secundaria, ya que el 65% y 41% de los maestros y maestras no tenían la formación docente requerida. Mientras que en primaria el nivel de empirismo equivalió al 26%.

Según el “Informe de Progreso Educativo – Nicaragua (2007)”, en educación secundaria, en el 2006, sólo un 45% de los docentes contaban con títulos de Ciencias de la Educación y menos del 1% tenían maestrías en Ciencias de la Educación; un 10% tenían títulos universitarios en otra carrera no docente, pero éste último es considerado por el MINED como empírico19.

La calidad de la educación se mide en parte por el alto nivel de formación del personal docente: nivel de conocimientos, habilidades y destrezas que llevan al aula. El empirismo produce el efecto contrario.

La calidad de la educación depende en gran medida del trabajo de los educadores; lamentablemente, la profesión docente en Nicaragua sigue estando en crisis. La falta de incentivos en la carrera magisterial es una de las principales causas del alto número de profesores no titulados.

Los profesores recién graduados, por lo general, son asignados a las comunidades más alejadas, reciben los salarios más bajos de acuerdo con la estructura salarial. Y además no reciben un acompañamiento continuo por parte de los docentes más experimentados.

Otro factor que incide negativamente con la calidad de la educación está relacionado con los bajos salarios de los docentes, dado que no atrae a los mejores candidatos. La remuneración representa un tema de mucha importancia en la decisión de optar a la enseñanza. Cada vez son menos jóvenes que desean estudiar esta carrera, ya que hay otras profesiones con los mismos años de estudios que son mejor remuneradas. Lo que implica que los que estudian la docencia no sean los mejores candidatos.

Los bajos salarios también provocan que muchos docentes dejen su trabajo en búsqueda de mejores oportunidades dentro y fuera del país. A nivel Centroamericano, el salario promedio para un docente de educación primaria es superior a los US$300.0; Nicaragua presenta los salarios más bajos para los docentes con aproximadamente US$120, seguida por Honduras con US$27020, la diferencia de más de 100 dólares puede ser un indicador de las malas condiciones laborales en las que se desenvuelven los docentes en el país, lo que se traduce en un déficit de maestros y, por ende, una baja calidad de la educación, pues la carrera magisterial generalmente no atrae a los mejores egresados de secundaria.Subir

20Informe de Progreso Educativo – Nicaragua (2007), PREAL, Pág. 28.